De lo arriesgado que es el Teatro realista y de lo bien que se puede hacer.
Llegue al teatro sin saber con lo que me encontraría, no
conocía ni a la obra ni a la compañía, salvo a algunas actrices y me encontré
con el patio de una casa sobre el escenario, lindo, bien cuidado y particular.
Ahí me entró el pánico y dije, ¿dónde está el engaño? Acá algo se va a
convertir en otra cosa y vamos a empezar con la parafernalia a la cual nos
tiene acostumbrado el teatro joven Chileno. Pero ahí esta la gracia, no hay
parafernalia ni mentiras, pura honestidad y buenas actuaciones, así de simple,
pero a la vez osado.
La historia comienza presentando la situación, un padre
postrado y cinco hermanas conviviendo en esa casa que ha sido la suya, al
parecer por mucho tiempo. Todas queriendo estar en algún otro lugar o hacer
otra cosa, muy normal, pero esta normalidad se intensifica por la buena
anécdota que plantean y por la manera de convivir que alcanzan estas hermanas.
Una buena historia, que refleja quizás a muchas historias de
las familias chilenas, un drama que mantiene unida a la familia, pero al estar
unidas por algo desagradable, esa unión esta siempre en peligro, sin dejar de
ser un lazo muy fuerte.