Una hermosa metáfora de la vida en pareja, no solo en
matrimonio, sino de cómo nos proyectamos y buscamos por un y otro medio el
ideal del amor que nos han impuesto, que no existe y que al buscarlo terminamos
destruyendo todo lo que queríamos crear. Un maravilloso momento de reflexión y
de emoción.
Una mujer sola en un espacio casi irreal de comienzo a todo
y nos confiesa de a poco las historias de Juan y Beatriz, dos personas que se
unen, por distintos motivos, en la búsqueda de algo que nunca han tenido, para
darse cuenta de que lo que han buscado no siempre se encuentra y que, como lo
dicen en la obra, no se puede buscar algo que no se conoce. Ponemos toda
nuestra atención en la relación de esta pareja, que pasa toda la obra
midiéndose, probándose y confesándose lo que lo hace muy atractivo, ya que la
novedad aparece en cada momento y no deja que una anécdota tan simple como dos
personas en una habitación, decaiga o se torne monótona. Así la historia va
siguiendo su curso, de una forma tan natural y particular a la vez que da la sensación
de que no hay forma de que las cosas desarrollen de otra manera, de que es
inevitable lo que les depara el destino, como también nos hace cuestionarnos el
nuestro.
La situación que nos plantean es tan complicada, que resulta
maravilloso darse cuenta como le creemos todo a los actores. Logran sin duda
ponerse en la situación y vivirla a concho, lo que hace que sean excelentes
actuaciones, ya que nos identifiquemos con ellos y con lo que están viviendo,
creando una relación real en el escenario, no se, me pasó que caí redondito en
la situación y les creí así no más, a veces estas cosas no tiene mayor
explicación, lo que hace que sea un buen trabajo.
Sin embargo hay muchos momentos en que da la sensación de
estarse perdiendo de algo. Esto es simplemente por que no se escucha bien en
algunos momentos, lo que es una lastima ya que el montaje esta basado en un
texto tan bueno y poderoso que duele que nos perdamos de cosas, ya que a
momentos van tan rápido que dejamos de entender. Pero no creo que esto sea
atribuible a los actores, ya que la sala Mori no es conocida precisamente por
su maravillosa acústica, la verdad es que la acústica de la sala es pésima, y
sumado a la música que es muy protagonista en el montaje, no se deja escuchar todo. Pero si llega
temprano pida que lo sienten adelante y se acabo el problema, a demás la
experiencia sin duda será mejor por la intimidad que tiene el montaje.
Esta intimidad esta sin duda bien servida por la estética,
que nos ayuda a movernos por lo real y lo irreal, dejando que la relación y la
historia tome más peso y a la vez embelleciendo el montaje, que junto con la
iluminación y la música hacen de esta obra una experiencia en todo sentido.
SI quiere ver buenas actuaciones y un bello montaje, donde
la historia esta bien contada, basado no lo tangible y real sino que en lo
sensorial y la experiencia, este es una montaje que recomiendo. La sensación de
salir de la sala solo queriendo hablar de lo que hemos visto y de lo que nos
pasó con ello es muy grata, por lo que la recomiendo si quiere tener una linda
experiencia.
Autor: Carole Fréchétte
Director: Carlos Díaz
Compañía: Rompecabezas
Elenco: Carolina Cartagena y Tiago Correa
Horarios: Jueves y viernes 21 horas, sábado 22 horas.
Temporada: desde el 22 de marzo al 27 de mayo
Valores: $8.000 general y $4.000 estudiantes y tercera edad
Director: Carlos Díaz
Compañía: Rompecabezas
Elenco: Carolina Cartagena y Tiago Correa
Horarios: Jueves y viernes 21 horas, sábado 22 horas.
Temporada: desde el 22 de marzo al 27 de mayo
Valores: $8.000 general y $4.000 estudiantes y tercera edad



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